A vosotros

“Amor es solo una palabra, hasta que alguien llega para darle sentido”

A TI, QUE FUISTE EL PRIMERO

El primero en dar sentido a mi paso por el mundo, el primero en robarme tan descaradamente el corazón, el de las sonrisas más sinceras y el de los “te quiero” más sentidos. A ti, mi primer hijo. El responsable de que nunca me falten las ganas de levantarme, mi mayor creación y el que llena de color las mañanas más grises. Desde el primer latido caminando juntos… Quiero que sepas que jamás soltaré tu mano. A ti, mi Yoel.

 

A TI, MI PEQUEÑO AMOR

El beso que jamás podré dar pero el que ansiaré toda mi vida. Cada mes, cada semana… Siempre estarás en mi corazón, a pesar de que te fuiste demasiado pronto dejándome incompleta para siempre. Ya te lo dije una vez, sólo quería cuidarte pero no pude, no pudimos ninguno de los dos. Aún así, yo sé y tú sabes que nuestras vidas siempre estarán unidas, ¿a que sí? Hay una frase muy bonita que dice “tengo la mala costumbre de pensar en ti cuando me hablan de amor”, y es que aunque no estés te quiero y te querré para siempre.

A TI, QUE ESTÁS A PUNTO DE NACER

¿Te cuento un secreto? Durante muchas semanas me daba pánico hablar de ti. ¿Y si te ibas? ¿Y si te marchabas de repente? No podía permitirme que se me fuera otro trozo de mi corazón. Ilusa de mí, claro, porque desde que me dijeron “míralo, ahí está” mi corazón ya era 100% tuyo. Cuando supe que venías, que era verdad, lo que solo eran cenizas se convirtió en fuego. No han sido unos meses fáciles para nosotros, Axel. Siempre entre el pánico y la ilusión, pero con la fuerza y las ganas de tenernos el uno al otro. Ahora solo faltan horas para vernos, abrazarnos y ponernos cara a tantas y tantas horas de risas y llantos. Pero dicen que después de la tormenta sale el sol, y con él el arcoiris.

A vosotros os debo en quien me he convertido, una mujer diferente, más fuerte, más segura de mí misma y con un corazón mejor, mejor porque los tres, a vuestra manera, estáis en él. Lo habéis moldeado con amor del bueno, del que se aprende y del que duele pero para bien.

A vosotros, mis hijos.

 

La difícil (pero reconfortante) labor de decidirse

Hoy me apetece escribir de eso que pasa por mi cabeza. En realidad esta reflexión la rescato de una columna de opinión que escribí hace bastante, al menos un par de años, para las páginas de Pasarela de Grupo Joly. Es increíble como siendo un poco más vieja no soy más sabia, porque me sigue costando ejercer sobre mí misma esos consejos que doy a los demás. Así es el ser humano, un especialista en complicar todo.

Tomar una decisión es uno de los procesos de aprendizaje más completos, y complejos. Lo suyo es que sea a tiempo, pero de todas las deciciones, hasta de las menos acertadas, sale algo positivo. Intuición y razón a partes iguales son esenciales en una decisión que puede considerarse inteligente. Algo así como la fusión de la idiosincracia masculina y femenina; ellos siempre son más lógicos mientras que nosotras somos más emocionales.

Estaría muy bien empezar por valorar de verdad lo que implica el trabajo de decidirse, lo que ganas y lo que merma al mismo tiempo. Y, como en todo, hay tips para gestionarlo de la mejor forma y más rápido. Que ya se sabe, el tiempo es el valor más preciado. La vida pasa. No se puede recuperar. Tomar una decisión puede ser posiblemente el proceso que más atormente a una persona, especialmente porque mientras lo hacemos estamos en un momento de angustia y paralización total y siempre valoramos más lo malo que puede venir que lo positivo del cambio.

Una de las claves es interiorizar que nada es a vida o muerte. De las equivocaciones también se aprende. No pasa nada. Así que si crees que has tomado la decisión correcta sigue adelante. Para atrás ni para coger impulso dicen, y cuánta razón llevan. Otra de las claves es seguir tu propia intuición; puede parecer obvia pero no es tan fácil de cumplir. Lo que te dicte el corazón siempre te acercará al sí (qué cursi, pero qué cierto, ¿verdad?).

Y lo mismo ocurre con el amor, que no es ni santo ni tan valiente como lo pintan. La mayor prueba de amor es la vida, en las relaciones lo único que pasa son los días. Por eso, ¿de qué nos sirve autocenturarnos y poner en jaque nuestros sentimientos por superar las expectativas si el lenguaje del amor es otra cosa? Ni es rojo ni tiene forma de corazón. Todo se desvanece, el tiempo es el justiciero, y tomar la decisión de quererse a uno mismo, al final, es la mejor forma de hacer felices a los demás. Con las pequeñas decisiones no solo vamos dibujando el presente sino, lo más importante, el futuro. Una vez que comienzas a eliminar lo que no te hace decidir, eres un poco más libre de elegir. Y vivir.

Espero que os ayude esta pequeña reflexión. ¡Mil besos!

Fotos: Bretodó en El Lodge

Empieza por ti

Empieza por ti, mujer. Empieza por conocerte, por reconocerte, por quererte y por cuidarte. Empieza por dar con aquello que realmente te hace feliz, que es bueno para ti. A nada te acostumbres y nada te hará falta.

Qué difícil es el mundo, ¿verdad? Lo de hacer cada día único es una utopia. Depende de ti, dicen, yo les contesto ¡já! Luchar contra la rutina, contra el resto, contra las obligaciones, contra los prejuicios… Luchar contra el amor, contra las palabras que te hieren, contra lo más cotidiano… Luchar contra una misma cuando cuesta reconocerte delante del espejo, y el espejo son los demás. Nunca hables de cómo eras, sino de cómo eres.

Y que no te hagan sentir culpable cuando sientas tristeza o cuando quieras enfadarte, ni tampoco cuando estés por la labor de ser feliz, por la labor de experimentar o de hacer el tonto, o el vago. ¿Qué narices pasa? Empieza por ti, y recuerda, el mundo puede ser mejor o peor depende de los ojos con el que se mire, y con una venda en los ojos se ve más bien poco.

¿Qué te hace feliz a ti? Piénsalo, dedica unos minutos a pensarlo. No te sientas culpable por necesitar más, más atención o más iluminadores, da igual, cada una necesita lo que necesita. No te maltrates a ti misma por no entrar en un molde que no está hecho para ti. Busca tus momentos, y regocíjate en ellos.

Fotos: Bretodó

Hoy habrías nacido, mi pequeño amor

Según la cuenta del médico hoy habría sido nuestro gran día. El tuyo por tu debut en el mundo, el mío por poder besarte, mirarte y acurrucarte por primera vez. Te habría bañado y vestido con tu primera muda. Te estaría mirando las manos y los pies durante horas. Seguro que estaría sacándote parecidos, comparándote con tu hermano y con miedo, ese miedo tan bonito de cuando sostienes por primera vez a tu bebé en brazos. Seguro que estaría dolorida y cansada. Pero todo contigo. No ha podido ser para ninguno de los dos. Pero al mismo tiempo sé que será para siempre. Porque tú formaste parte de este mundo, de mi mundo, y yo siempre te tendré en cuenta, siempre formarás parte de mí y de mi corazón.

Hoy habrías nacido, hijo mío. Caminamos juntos poco tiempo, algo más de tres meses, pero ya te quería con locura. Y eso que me diste la lata, ¿eh? Náuseas, vomitos, sueño, visitas al baño cada cinco minutos… Cuánto me arrepiento de cada vez que me agobié por encontrarme ‘enferma’ cuando en realidad estaba embarazada, embarazada de ti, de mi niño o de mi niña. No sé si es que no supe cuidarte, o simplemente que el destino no quería que nos llegáramos a poner cara. Lo que sí sé es que te quiero, que te empecé a querer desde que supe que estabas ahí aunque apenas midieras unos milímetros y que te querré siempre. Para el resto del mundo serías un embrión pero para mí eras mi bebé, mi locura y mi ilusión.

Muchos fueron los que, con ganas de animarme, me dijeron los típicos “mejor ahora”, “la naturaleza es sabia” o el famoso “si no estaba de Dios…”. Hoy todas esas personas, la que hubieran sido tu familia y tus amigos, estarían celebrando tu nacimiento. Pero el tiempo pasa. Todos siguen con su rutina, y lógicamente nadie se acordará de que hoy hubiera sido ese día. Pero yo sí, a mí no se me olvida. Tu mamá nunca se olvidará de ti.

Y no, no es cuestión de convertirme en mi propio enemigo ni de hacer leña del árbol caído ni de hurgar en mis heridas, es cuestión de un amor tan grande, de una pena tan profunda, que no se puede explicar, aunque esté intentando hacerlo. Y sólo quien ha pasado por esto, lo sabe. Por eso, ante una pérdida así, ante cualquier mujer que tiene que vivir con ese hijo que no llegó a nacer, cualquier palabra está vacía y carece de sentido. Esto es algo con lo que se aprende a vivir pero que nunca se supera.

Que me llamen loca pero sigues siendo protagonista de mis pensamientos. A veces me conformo, otras me enfado, pero siempre estás ahí. Sólo quería cuidarte pero no pude. ¿Qué persona hubieras sido? ¿Cuál sería tu nombre? Hoy sólo sé que han pasado cinco meses desde que sé que ya no estabas, pero sí que estabas. Y estás, claro que estás.

No pretenden estas palabras ser motivo de nada, ni siquiera pretenden animar a otras mujeres en una situación similar. Sólo quiero abrirme, sacar fuera mis demonios. “No hay latido”, “embarazo molar”, aborto, beta, legrado… Joder, qué miedo pasé. Sin embargo hoy, con todo eso atrás, muy lejano para todos pero muy presente para mí, solo queda ese pellizco en el alma de ese abrazo que nunca podré darte. Obviamente, jamás podrás leer esto pero quiero que el mundo sepa que sigues siendo y serás siempre mi amor, mi pequeño amor.

¿Qué tipo de madre sería si no te siguiera queriendo? ¡Con la ilusión que pusimos para que vinieras a completarnos! Claro está, ahí quién iba a imaginar que sería todo lo contrario; que, sin quererlo, me dejarías incompleta para siempre.

Para ti,

Gema.

((Este post no tiene ninguna foto, quizás no sea el más bonito pero sí el más necesario)).

Mi pequeño gran universo

“No quiero que pienses como yo, sólo que pienses”

Eso decía la gran Frida, y yo lo rescato para vosotras. Aquí y ahora, en este pequeño gran universo, comienza una nueva etapa. Sin más, siento la necesidad de cumplir un sueño, que no es otro que ser dueña de mi propio medio de comunicación. Un medio que nace sin pretensiones, sin la necesidad de nada, solo de compartir, de comunicar y de compartir esas cosas que son mi vida, sin disfraces. Mis entrenamientos, mi rutina, mi hijo, lo que me pongo, las cosas que me gustan… Sólo quiero enseñaros lo que soy y, sobre todo, que me enseñéis. Entre todas podremos ser un poco mejor.

¿Cuánto os ha cambiado la vida desde que sois mamás? A mí mucho, ¡en todo! Tres años y medio con Yoel en el mundo me han enseñado cosas que no se estudian en ninguna universidad, y lo que me queda… Mi necesidad, hoy y ahora, es poder contaros cada paso y cada duda resuelta. Porque la maternidad no tiene que ser el final de tu feminidad ni de tu libertad, sino todo lo contrario.

El lema siempre será Wabisaby, es decir sumergirnos juntas en una continua búsqueda de la belleza en lo imperfecto, en lo real. Yo me siento una #mumpower, con mis defectos y mis virtudes, pero #mumpower al fin y al cabo.

Así que, ¿y si formamos un club? Yo ya le he bautizado como el Club de las locas del moño, porque sí igual no tenemos todo el tiempo del mundo para ‘alicatarnos’ lo que nos gustaría pero somos las más bonitas, al menos para nuestros pequeños!!!! xD

Fotos: bretodó

Espacio Harley (Madrid)

Señoras, después de la maternidad empieza lo bueno!!!!!

Outfit: Camiseta: Showroom privé; Pantalón: Zara; Chaqueta: Primark y Botas: Steve Madden

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