Beneficios del ejercicio en suspensión durante el embarazo

Ya estamos en el segundo trimestre de embarazo y todo es diferente. No solo han desaparecido (en la mayoría de los casos) las náuseas, los vómitos y el malestar, lo que dificulta muchísimo cualquier tontería de nuestra rutina diaria, sino que además nos ha entrado de repente una vitalidad, una fuerza y unas ganas de hacer cosas que, sin duda, hay que aprovechar.

El segundo trimestre del embarazo es el mejor, al menos para mí, y creo que en esto coincidimos casi todas las mujeres. Nuestra figura ha cambiado pero aún nos sentimos ágiles, así que es el momento perfecto para comenzar a practicar ejercicio físico. Éste no sólo nos ayudará a encontrarnos más felices durante nuestras semanas de gestación sino que hará que tanto el parto como el postparto sean más llevadero. Así que vamos a activarnos a la de ya porque ahora y después nos alegraremos.

Si bien es cierto que durante el primer trimestre también se puede hacer alguna actividad -éstas deben ser aún más suaves-, el segundo trimestre es el momento idóneo para empezar a trabajar los músculos que se verán implicados en el momento del parto y que te ayudarán a recuperarte mejor una vez haya nacido el bebé. Por ejemplo el suelo pélvico, la espalda o el abdomen (sí el abdomen), aunque esto lo veremos más adelante. Recuerda que el objetivo del ejercicio físico en el embarazo no es adelgazar sino estar activa, sentirte fuerte y enérgica y hacer que nuestro cuerpo gestione mejor todos los cambios que en él se están produciendo.

Pues bien, dicho todo esto, quiero hablaros de uno de mis aliados durante el embarazo para hacer deporte que es el TRX. Aunque pueda parecer que el ejercicio en suspensión durante la gestación no está recomendado por la intensidad del mismo a mí me ha ido de fábula, tan solo hay que tener en cuenta algunos puntos para llevar a cabo un entrenamiento completo y sin riesgos. Primero, el ángulo de inclinación debería ser menor para hacer las series de forma más suave, y segundo no hacer ejercicios con los que podríamos perder el equilibrio, siempre con los dos pies en el suelo y si es con alguien de apoyo mejor.

Yo estoy practicando TRX un día a la semana (entre otras tablas de ejercicio con «fitball») y lo completo con camitas de 45 minutos¿Qué ejercicios hago? Pues básicamente trabajo de pierna y glúteo con sentadillas, bíceps, tríceps y remo para espalda (para aliviar molestias cuando la tripa vaya aumentando y corregir la postura, sobre todo). Ah, y todo ello siempre con el suelo pélvico bien apretadito.

Lo ideal es hacer 12-15 repeticiones en cuatro series, siempre de forma suave y controlando muy mucho la respiración. Os puedo dejar un vídeo con mi rutina por si os interesa. Lo más importante es nunca llegar a fatigarse en el ejercicio físico, no sudar en exceso y controlar que las pulsaciones nunca sobrepasen 150 por minuto. ¡Ánimo chicas, es nuestro momento!

Look: Reebok

Sudadera: Adidas Classic

Zapatillas: Skechers

Reloj: Apple Watch serie 3

Material de entrenamiento: TRX

Fotos: Bretodó

Dos claves para la rutina facial durante el embarazo

El embarazo es una de las etapas más felices en la vida de la mujer. A los nervios y las inseguridades, que también aparecen, acompaña una gran fortaleza por el hecho de dar vida a un ser y, sobre todo, la felicidad ante la llegada de esa nueva personita a nuestra familia. Pero al mismo tiempo es un camino lleno de miedos y dudas, la principal es qué puedo y no puedo comer, qué deporte o actividad puede tener algún riesgo o qué medicamentos son dañinos para mi bebé.

Lo mismo ocurre, aunque no en tanta medida, con la cosmética. Y es que efectivamente no todos los activos son recomendables durante la gestación, aunque yo soy de las que defiende que no hay que obsesionarse en exceso, con un poco de precaución basta.

 Cuando estamos embarazadas muchas cosas cambian en nuestro cuerpo para bien. El cabello está mucho más brillante y bonito, la piel por su parte más radiante, hidratada y luminosa. Esto es derivado de nuestro «loco» sistema hormonal en estas semanas, que también nos da algún que otro quebradero de cabeza (a modo de náuseas o visitas frecuentes al baño), pero también nos hace vernos aún más femeninas. No obstante, esto no quiere decir que tengamos que abandonarnos a nuestra suerte, hay que seguir siendo fieles a nuestras rutinas de mañana y noche. Las claves son: limpieza, hidratación y  protección.

Cuidar la piel durante el embarazo

Como os digo, yo intento tomarme el embarazo con la preocupación justa y necesaria. Intento aprender y detectar pronto lo que puede ser perjudicial para mi bebé y/o para mí, claro, y desde ahí intento tomármelo todo con la mayor naturalidad. Mi rutina facial antes se componía de 5 pasos: doble limpieza, sérum con tratamiento, hidratante y contorno de ojos; ahora hago dos, las que antes mencioné, además de la protección.

Y no me he vuelto loca buscando en tiendas qué puedo usar o no, -bastante tenemos ya con tanta cita médica y tantos preparativos-, tan solo me he informado de si los productos que utilizaba hasta ahora me valían, y en mi caso, ¡ha habido suerte! Como tengo menos pasos «beauty» empleo mi tiempo, por ejemplo, en desayunar mejor y de forma más tranquila. Siempre hay que buscar el punto bueno a todo, además en este caso es infinitamente más beneficioso.

¿Cómo me limpio tanto por la mañana como por la noche? En este caso doy menos importancia al producto en sí, uso un jabón suave pero, lo importante, es que hago más efectiva la limpieza usando un dispositivo de limpieza facial. En mi caso uso el Luna Mini 2 de la firma Foreo, pero hay otras tantas opciones en el mercado. La firma la conocí durante el #CosmetikTrip10 y, a mí, me parece mucho más cómodo y manejable (y de colores chulísimos). Está hecho con silicona y se adapta a cualquier tipo de piel (y momento, entre ellos el embarazo). Limpia el 99,5% de la suciedad y puedes elegir intensidad de la limpieza, hasta ocho; con la piel tan sensible esto es sumamente importante.

Tras limpiar paso directamente a la hidratación. En el embarazo se recomiendan productos naturales u orgánicos, en mi caso la crema que estaba usando hasta saber que estaba embarazada es la de línea Premier Cru de Caudalie, y es la con la que estoy. Esta firma me encanta porque su cosmética es natural, en este caso la glicerina es de origen vegetal, no tiene parabenos, ni aceites minerales ni ingredientes de origen animal, entre otras tantas bondades.

Esto es genial para cualquier mujer en cualquier etapa pero ésta que es un poco más especial es fabulosa. Se puede encontrar en farmacias fácilmente (podéis preguntar al farmacéutico qué os recomienda, en mi caso he de decir que tengo una piel normal, sin extremas necesidades) y el bote cunde bastante (ambos datos son importantes). Mi experiencia es que es una crema reconfortante, que nutre mucho, alisa los signos de expresión y redefine el contorno del rostro, además me da la sensación de que unifica bastante mi tono de piel; este último punto es uno de los que más me preocupan.

Por último, es importante que en la rutina incluyamos protección para evitar la aparición de los famosos paños (melasmas); si ya están ahí lo mejor es tratarlos después del nacimiento del bebé pero aún así hay que seguir protegiendo para que no vayan a más. Hay muchas cremas hidratates que incluyen la protección, en mi caso no, pero lo que hago es que uso una CC Cream con un alto FPS, ¡y listo!

Fotos: Bretodó

Publicado en Bulevar Sur (ABC Sevilla)

¿Cómo entrenar durante el primer trimestre de embarazo?

¿Cuándo hay que empezar a hacer deporte una vez sabemos que estamos embarazadas? La respuesta es sencilla, y la tienes tú misma, dentro de ti, está en tus propias sensaciones. Y es que el ejercicio físico es más que recomendable y positivo durante el embarazo de cara al desarrollo del mismo, el parto y la recuperación tras el nacimiento del bebé. Pero durante las primeras 12 semanas, o incluso un par más, nuestro cuerpo ya tiene que trabajar demasiado. Así, hay muchas mujeres, como es mi caso, que padecen nauseas y vómitos, mucho sueño, mareos y cansancio. Por muy activa que seas, lo primero es escuchar tu cuerpo. Ya habrá tiempo de retomar; el embarazo es largo y hay etapas para todo.

En el primer trimestre de embarazo a mí no me obsesiona ni la alimentación –siempre que se lleven a cabo las pautas mínimas recomendadas por la matrona, claro- ni las horas de deporte a la semana. En mi caso he intentado cuidarme lo máximo y moverme a petición de mis fuerzas y ganas. Sin más.

 

Si eres una mujer activa en el deporte y no tienes muchos síntomas puedes continuar con la misma actividad, siempre y cuando controles las pulsaciones, la temperatura corporal y el equilibrio, básicamente. Yo, que sin estar embarazada practico normalmente cinco o seis entrenamientos semanales intensos, en mis primeras semanas de embarazo apenas he andado una hora un par de veces en semana. Paso a paso, sin agobios. Lo primero eres tú y el bebé. Ahora bien, si te encuentras con fuerzas, sigue adelante con tus tablas de entrenamiento siguiendo siempre las pautas de tu médico y evitando las grandes cargas y las actividades de mucho impacto.

El deporte es la mejor opción para tener un embarazo feliz y saludable

Si eres una mujer que no hace deporte y eres sendentaria, por el contrario, no es lo ideal obsesionarte con moverte ante la idea de coger peso o por beneficio de tu futuro hijo o hija. Ve poco a poco, comienza con caminatas o practica actividades cuerpo-mente como el yoga o el pilates, dos disciplinas perfectas en esta etapa tan importante en nuestras vidas. Lo ideal es practicar un ejercicio suave hasta alcanzar un nivel moderado.

En mi caso, hice mucho deporte durante mi primer embarazo. En las primeras 9 semanas no practiqué casi nada debido a los continuos vómitos pero a partir de la décima, ya mejor, comencé con largas caminatas y ejercicios de suelo pélvico con fitball (los ejercicios de Kegel son muy positivos durante todo el embarazo de cara al parto). También me fue genial la natación y la bicicleta estática. Ya con el embarazo más avanzado fui incluyendo trabajo de pesas. Tanto mi embarazo como mi parto y mi recuperación fueron modélicas, por ello, si me preguntan a mí, siempre defenderé que el deporte es la mejor opción para tener un embarazo feliz y saludable. De hecho, en este segundo embarazo, estoy siguiendo exactamente las mismas pautas que en la primera vez.

La actividad durante esta etapa puede reducir los malestares físicos, el estreñimiento, los cambios emocionales o la fatiga mientras nos mantiene tonificadas y con la autoestima más alta, pero nuestro primer y mayor indicador siempre deben ser nuestras propias sensaciones. Una etapa tan bonita como es la maternidad es para disfrutarla. Mima tu cuerpo y mímate a ti.

Ropa deportiva: Reebok

Zapatillas: Nike

Fotos: Bretodó

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