La importancia de cuidar el suelo pélvico, también durante el embarazo (con Hunkemöller!!!)

Os confieso que en estos momentos soy presa de la responsabilidad. He pensado mucho que temática darle a esta publicación, un post que nace de ni más ni menos a una nominación a los Hunkemöller Blogger Awards 2018 en categoría de deporte. Yo, que apenas he comenzado mi andadura en este mundo… ¡Aún no me lo puedo creer! Podría hablar de las prendas deportivas de la firma, que por cierto me han impresionado para muy bien, o alimentar un poco mi ego sobre qué me ha llevado a ser tan privilegiada con esta nominación, pero pensé más tarde lanzarme a un tema que me preocupa desde hace mucho, y sé que a muchas de vosotras también, y que destapa un poco mis intimidades. Sé que puede sernos de ayuda y que nos dará un empujón más hacia esa libertad que queremos para nuestras vidas de mamás cañones.

Y es que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Yo perdí casi toda la tonificación y elasticidad de mi suelo pélvico y ahora mi objetivo es recuperarlo. Porque sí, se puede. Y también se puede durante el embarazo. Solo quien ha pasado por ello sabe lo limitante que puede llegar a resultar… Por eso, si estás mal ve a por ello y si no ¡prevención!

Me explico. En mi caso tengo varios factores en contra, como el estreñimiento, un primer embarazo y un parto que se complicó con fórceps, a los que hay que sumar que no hice una adecuada reeducación después de ser madre por primera vez. ¿Qué ocurre? Que mi suelo pélvico –que viene a ser como una cama elástica- está bastante vencido. Del 1 al 5 mi tonificación está en un 2, más o menos. Esas son las conclusiones de la fisioterapeuta especializada en el tema Eva María Fernández, con la que recientemente he empezado a entrenar; trabaja en la Unidad de Suelo del Hospital San Juan de Dios de Córdoba.

Sinceramente, sabía que estaba mal pero no tanto, por lo que, si me permitís un consejo, no os confiéis demasiado ni os dejéis llevar por vuestras sensaciones, consultad a un profesional.

La visité asustada pensando que lo mío ya no tenía solución, y más en el ecuador de un nuevo embarazo que podría hacer que tanto los dolores como la incontinencia fueran a más, o algo peor que terminen en prolapso. ¡Pero no! Ella me tranquilizó mucho. Hay solución, un camino que será largo, continuará tras el parto y que requiere de constancia, pero podemos empezar ya.

Lejos de lo que yo pensaba, el embarazo es la etapa clave para cuidar el suelo pélvico y lograr que lleguemos al parto con una musculatura perineal fuerte y elástica y así prevenir futuras complicaciones. No nos podemos olvidar de que dar a luz conlleva un gran trauma para los músculos que cierran la parte inferior de la pelvis y que sostienen vagina, útero y recto. Una zona que además durante la gestación está bastante sobrecargada por el aumento de presión de nuestra tripa.

Siempre os hablo de entrenar el cuerpo y la mente, y os aseguro que dedicarle tiempo a nuestro suelo pélvico engloba a ambas cosas. Lo primero que hay que hacer, según me cuenta Eva, es hacer una valoración inicial: dónde estamos y a dónde queremos llegar.

En mi caso, estoy embarazada y ya presento dos factores de riesgo: antecedentes de un parto complicado sin rehabilitación posterior y pérdidas de orina al inicio de la gestación. Pero hay más factores que debes tener en cuenta como un primer embarazo por encima de los 38 años, embarazo múltiple o sobrepeso al comienzo de la gestación.

Entrenamiento del suelo pélvico

Bien. ¿Cómo podemos entrenar nuestro suelo pélvico? Os hablo de mi experiencia aunque os recomiendo que consultéis con vuestro médico o visitéis a un fisioterapeuta especialista en este asunto. En mi caso, no había contraindicación y estoy en mi segundo trimestre, que no es tarde para obtener resultados.

Comenzaremos tomando conciencia de los músculos del suelo pélvico; un fitball puede ser de gran ayuda para ello. Nos sentamos sobre él y nos movemos para «sentir} la zona. En segundo lugar, aprenderemos a contraer (cerrar esfínteres y elevar) y luego relajar la musculatura de manera localizada, sin aguantar la respiración.

Conlleva tiempo, pero se consigue. Una vez hemos conseguido esto podemos comenzar con un programa de ejercicios intensivo para suelo pélvico y los músculos abdominales profundos –sí, abdominales; sí, embarazada- en clínica y de recuerdo en casa.

¿Más consejos? Dieta sana y equilibrada para evitar el estreñimiento (en el embarazo es especialmente radical, ya sabéis) y subir demasiado peso; evitar los deportes de impacto y cuidar nuestra postura. Un truco para esto último puede ser caminar con la planta del pie apoyada por completo para distribuir el peso de forma equilibrada. Ya sabéis, el centro de gravedad no está muy fino en estas semanas.

El tema es denso pero yo por ahora solo estoy dando mis primeros pasos. Prometo contaros más si el tema os interesa. Lo que sí puedo decir es que me siento liberada de notar pequeñas mejoras en la zona y prepararme para el gran momento, recibir a mi pequeño Axel. Quiero que tenga una mamá fuerte, optimista y segura de sí misma así que no me queda otra que tomármelo muy en serio.

Ropa deportiva: Hunkemöller

Zapatillas: Munich Sport

Fotos: Bretodó

Dos claves para la rutina facial durante el embarazo

El embarazo es una de las etapas más felices en la vida de la mujer. A los nervios y las inseguridades, que también aparecen, acompaña una gran fortaleza por el hecho de dar vida a un ser y, sobre todo, la felicidad ante la llegada de esa nueva personita a nuestra familia. Pero al mismo tiempo es un camino lleno de miedos y dudas, la principal es qué puedo y no puedo comer, qué deporte o actividad puede tener algún riesgo o qué medicamentos son dañinos para mi bebé.

Lo mismo ocurre, aunque no en tanta medida, con la cosmética. Y es que efectivamente no todos los activos son recomendables durante la gestación, aunque yo soy de las que defiende que no hay que obsesionarse en exceso, con un poco de precaución basta.

 Cuando estamos embarazadas muchas cosas cambian en nuestro cuerpo para bien. El cabello está mucho más brillante y bonito, la piel por su parte más radiante, hidratada y luminosa. Esto es derivado de nuestro «loco» sistema hormonal en estas semanas, que también nos da algún que otro quebradero de cabeza (a modo de náuseas o visitas frecuentes al baño), pero también nos hace vernos aún más femeninas. No obstante, esto no quiere decir que tengamos que abandonarnos a nuestra suerte, hay que seguir siendo fieles a nuestras rutinas de mañana y noche. Las claves son: limpieza, hidratación y  protección.

Cuidar la piel durante el embarazo

Como os digo, yo intento tomarme el embarazo con la preocupación justa y necesaria. Intento aprender y detectar pronto lo que puede ser perjudicial para mi bebé y/o para mí, claro, y desde ahí intento tomármelo todo con la mayor naturalidad. Mi rutina facial antes se componía de 5 pasos: doble limpieza, sérum con tratamiento, hidratante y contorno de ojos; ahora hago dos, las que antes mencioné, además de la protección.

Y no me he vuelto loca buscando en tiendas qué puedo usar o no, -bastante tenemos ya con tanta cita médica y tantos preparativos-, tan solo me he informado de si los productos que utilizaba hasta ahora me valían, y en mi caso, ¡ha habido suerte! Como tengo menos pasos «beauty» empleo mi tiempo, por ejemplo, en desayunar mejor y de forma más tranquila. Siempre hay que buscar el punto bueno a todo, además en este caso es infinitamente más beneficioso.

¿Cómo me limpio tanto por la mañana como por la noche? En este caso doy menos importancia al producto en sí, uso un jabón suave pero, lo importante, es que hago más efectiva la limpieza usando un dispositivo de limpieza facial. En mi caso uso el Luna Mini 2 de la firma Foreo, pero hay otras tantas opciones en el mercado. La firma la conocí durante el #CosmetikTrip10 y, a mí, me parece mucho más cómodo y manejable (y de colores chulísimos). Está hecho con silicona y se adapta a cualquier tipo de piel (y momento, entre ellos el embarazo). Limpia el 99,5% de la suciedad y puedes elegir intensidad de la limpieza, hasta ocho; con la piel tan sensible esto es sumamente importante.

Tras limpiar paso directamente a la hidratación. En el embarazo se recomiendan productos naturales u orgánicos, en mi caso la crema que estaba usando hasta saber que estaba embarazada es la de línea Premier Cru de Caudalie, y es la con la que estoy. Esta firma me encanta porque su cosmética es natural, en este caso la glicerina es de origen vegetal, no tiene parabenos, ni aceites minerales ni ingredientes de origen animal, entre otras tantas bondades.

Esto es genial para cualquier mujer en cualquier etapa pero ésta que es un poco más especial es fabulosa. Se puede encontrar en farmacias fácilmente (podéis preguntar al farmacéutico qué os recomienda, en mi caso he de decir que tengo una piel normal, sin extremas necesidades) y el bote cunde bastante (ambos datos son importantes). Mi experiencia es que es una crema reconfortante, que nutre mucho, alisa los signos de expresión y redefine el contorno del rostro, además me da la sensación de que unifica bastante mi tono de piel; este último punto es uno de los que más me preocupan.

Por último, es importante que en la rutina incluyamos protección para evitar la aparición de los famosos paños (melasmas); si ya están ahí lo mejor es tratarlos después del nacimiento del bebé pero aún así hay que seguir protegiendo para que no vayan a más. Hay muchas cremas hidratates que incluyen la protección, en mi caso no, pero lo que hago es que uso una CC Cream con un alto FPS, ¡y listo!

Fotos: Bretodó

Publicado en Bulevar Sur (ABC Sevilla)

¿Cómo entrenar durante el primer trimestre de embarazo?

¿Cuándo hay que empezar a hacer deporte una vez sabemos que estamos embarazadas? La respuesta es sencilla, y la tienes tú misma, dentro de ti, está en tus propias sensaciones. Y es que el ejercicio físico es más que recomendable y positivo durante el embarazo de cara al desarrollo del mismo, el parto y la recuperación tras el nacimiento del bebé. Pero durante las primeras 12 semanas, o incluso un par más, nuestro cuerpo ya tiene que trabajar demasiado. Así, hay muchas mujeres, como es mi caso, que padecen nauseas y vómitos, mucho sueño, mareos y cansancio. Por muy activa que seas, lo primero es escuchar tu cuerpo. Ya habrá tiempo de retomar; el embarazo es largo y hay etapas para todo.

En el primer trimestre de embarazo a mí no me obsesiona ni la alimentación –siempre que se lleven a cabo las pautas mínimas recomendadas por la matrona, claro- ni las horas de deporte a la semana. En mi caso he intentado cuidarme lo máximo y moverme a petición de mis fuerzas y ganas. Sin más.

 

Si eres una mujer activa en el deporte y no tienes muchos síntomas puedes continuar con la misma actividad, siempre y cuando controles las pulsaciones, la temperatura corporal y el equilibrio, básicamente. Yo, que sin estar embarazada practico normalmente cinco o seis entrenamientos semanales intensos, en mis primeras semanas de embarazo apenas he andado una hora un par de veces en semana. Paso a paso, sin agobios. Lo primero eres tú y el bebé. Ahora bien, si te encuentras con fuerzas, sigue adelante con tus tablas de entrenamiento siguiendo siempre las pautas de tu médico y evitando las grandes cargas y las actividades de mucho impacto.

El deporte es la mejor opción para tener un embarazo feliz y saludable

Si eres una mujer que no hace deporte y eres sendentaria, por el contrario, no es lo ideal obsesionarte con moverte ante la idea de coger peso o por beneficio de tu futuro hijo o hija. Ve poco a poco, comienza con caminatas o practica actividades cuerpo-mente como el yoga o el pilates, dos disciplinas perfectas en esta etapa tan importante en nuestras vidas. Lo ideal es practicar un ejercicio suave hasta alcanzar un nivel moderado.

En mi caso, hice mucho deporte durante mi primer embarazo. En las primeras 9 semanas no practiqué casi nada debido a los continuos vómitos pero a partir de la décima, ya mejor, comencé con largas caminatas y ejercicios de suelo pélvico con fitball (los ejercicios de Kegel son muy positivos durante todo el embarazo de cara al parto). También me fue genial la natación y la bicicleta estática. Ya con el embarazo más avanzado fui incluyendo trabajo de pesas. Tanto mi embarazo como mi parto y mi recuperación fueron modélicas, por ello, si me preguntan a mí, siempre defenderé que el deporte es la mejor opción para tener un embarazo feliz y saludable. De hecho, en este segundo embarazo, estoy siguiendo exactamente las mismas pautas que en la primera vez.

La actividad durante esta etapa puede reducir los malestares físicos, el estreñimiento, los cambios emocionales o la fatiga mientras nos mantiene tonificadas y con la autoestima más alta, pero nuestro primer y mayor indicador siempre deben ser nuestras propias sensaciones. Una etapa tan bonita como es la maternidad es para disfrutarla. Mima tu cuerpo y mímate a ti.

Ropa deportiva: Reebok

Zapatillas: Nike

Fotos: Bretodó

Empieza por ti

Empieza por ti, mujer. Empieza por conocerte, por reconocerte, por quererte y por cuidarte. Empieza por dar con aquello que realmente te hace feliz, que es bueno para ti. A nada te acostumbres y nada te hará falta.

Qué difícil es el mundo, ¿verdad? Lo de hacer cada día único es una utopia. Depende de ti, dicen, yo les contesto ¡já! Luchar contra la rutina, contra el resto, contra las obligaciones, contra los prejuicios… Luchar contra el amor, contra las palabras que te hieren, contra lo más cotidiano… Luchar contra una misma cuando cuesta reconocerte delante del espejo, y el espejo son los demás. Nunca hables de cómo eras, sino de cómo eres.

Y que no te hagan sentir culpable cuando sientas tristeza o cuando quieras enfadarte, ni tampoco cuando estés por la labor de ser feliz, por la labor de experimentar o de hacer el tonto, o el vago. ¿Qué narices pasa? Empieza por ti, y recuerda, el mundo puede ser mejor o peor depende de los ojos con el que se mire, y con una venda en los ojos se ve más bien poco.

¿Qué te hace feliz a ti? Piénsalo, dedica unos minutos a pensarlo. No te sientas culpable por necesitar más, más atención o más iluminadores, da igual, cada una necesita lo que necesita. No te maltrates a ti misma por no entrar en un molde que no está hecho para ti. Busca tus momentos, y regocíjate en ellos.

Fotos: Bretodó

¿Cómo volver el ejercicio físico durante el postparto?

Ser mamá y mujer a partes iguales, al principio parece un imposible pero para nada es así. Cuando nació mi hijo, en 2014, me sentí más perdida que nunca en mi momento más feliz. Pronto encontré el camino, empecé a ver lo bello en lo imperfecto, en lo real. ¿Cómo lo hice? Pues supongo que serían las ganas del día a día, pero el ejercicio físico desde luego también hizo mucho.

Amigas, compañeras de trabajo y mujeres de mi familia empezaron a preguntarme cómo era capaz de ser madre y al mismo tiempo me cuidada, cómo había recuperado la figura tan pronto y cómo siempre estaba feliz y con tiempo para todo. Yo les respondía que trabajando, pero trabajando en mí misma. Porque en ese momento en el que aprendemos a querernos a nosotras, a respetarnos y a cuidarnos es cuando, en realidad, somos capaces de ser las mejores mamás  sin renunciar a esa chica que un buen día se quedó embarazada.

 Para mí el ejercicio físico es importante, sobre todo porque consigue algo que parece sencillo pero que es tremendamente complicado mantener cuando nos convertimos en mamás, y es alcanzar un equilibrio entre lo físico, lo mental y lo social. Y ya ni hablemos de la revolución de endorfinas que tanto nos ayuda a llegar al final del día con peques en casa. Como nota curiosa, las mamis que hacen deporte durante el embarazo y, tras dar a luz, al dar el pecho a sus hijos transmiten estas sensaciones lo que hace que el bebé esté más tranquilo y feliz. Pues así debe seguir durante todas las etapas, mamás felices, niños felices.

Es quizás por esto por lo que, aunque siempre me ha gustado el deporte, he conseguido alcanzar mi mejor estado físico y mental tras nacer mi hijo. ¿Tengo tiempo? No, como todas. ¿Puedo adaptarme? Debe ser una obligación. Siempre digo que no nos planteamos si vamos o no al trabajo, sencillamente sabemos que tenemos que ir. Pues con el gimnasio igual. Y encima allí te despejas, te cuidas por dentro y por fuera y consigues nuevas relaciones.

En mi caso, empecé a entrenar muy pronto tras dar a luz. Apenas mes y medio (claro está, mi parto fue natural y siempre hay que escuchar las recomendaciones de vuestro médico). Las imágenes que acompañan a este post pertenecen a esa etapa, a esos primeros entrenamientos. Desde entonces han pasado tres años y medio. Empecé con unos kilos de más y muchísima retención causada por la lactancia, ¿os ha pasado?

Los cambios físicos y emocionales durante el embarazo son muy fuertes, y especialmente notables tras dar a luz debido a la bajada brusca de hormonas. El deporte es una medicina natural que evitará caer en una depresión postparto, sentir tristeza, tener sentimientos negativos hacia tu nueva realidad o falta de líbido. Así, ¿cómo empiezo?

Mi recomendación es hacerlo poco a poco. No vamos a irnos a una clase de Body Combat a la semana siguiente de dar a la luz. Primero por la intensidad –tras el embarazo perdemos mucho tono muscular- y, sobre todo, ¡por el tiempo! Si tienes quien te cuide al bebé durante un ratito es perfecto empezar con clases de Pilates o stretching, y si no, hay alternativas muy interesantes.

Ejercicios para el postparto

Por ejemplo, caminatas rápidas durante un buen rato cada día, una vez que ya te sientas con fuerzas. ¡Además esto puedes hacerlo con tu bebé en su carrito, por lo que no hay excusas! Luego, hay multitud de rutinas que podemos practicar en casa, mi recomendación es comenzar a trabajar el suelo pélvico, que es la musculatura que más sufre tras el embarazo, por el peso de tantos meses, y lógicamente por el parto.

Y poco a poco, sin más, empezaremos a sentirnos dueñas de nuestra vida, a vernos más guapas y a estar más activas para la apasionante etapa que comenzamos. Lo mejor empieza ahora.

Fotos: @Bretodó

Look: Reebok

Publicado en Bulevar Sur

¿Por qué me gusta el Body Pump?

¡Hola equipo!

Lo primero primerísimo quiero agradeceros el apoyo y el cariño que me habéis dado con el lanzamiento del blog. Cuando he visto las visitas, os confieso, he pegado un grito de alegría. ¡¡Mil, mil, mil gracias!!

Aquí tenéis mi segundo post de fitness, y trata sobre algo de lo que muchas de vosotras me habéis preguntado una y otra vez. La verdad que recibo varios mensajes a la semana para preguntarme sobre mi relación de amor total con el Body Pump, la actividad que me abrió el camino hacia el entrenamiento de fuerza y con pesas y el que definitivamente comenzó a transformar mi cuerpo.

 

Antes de nada, quiero dejar claro que ésta es mi experiencia como usuaria de gimnasio y amante del fitness. Que no soy entrenadora personal ni profesional del deporte y la salud, así que antes de poneros a entrenar como locas consultar a vuestros monitores o entrenadores del gimnasio y ellos os darán los mejores consejos para vuestro caso en concreto y siempre según vuestros objetivos.

En mi caso, conocí el Body Pump cuando mi entrenador me comentó que mi principal meta era perder grasa localizada (aunque ya sabéis que la grasa se pierde de forma general, es imposible quemar grasa de una sola parte del cuerpo; que se lo digan a mis pechis) y tonificar, es decir estar más durita. No engordé demasiado en el embarazo pero sí me quedé bastante ‘blandiblú’ y con una pérdida de masa muscular considerable.

En esta disciplina de Les Mills se trabaja con barra y discos de diferentes pesos los ejercicios típicos de la sala fitness como, por ejemplo, squats, presses, elevaciones, remo y curls pero a muchas repeticiones. Se tocan todos los grupos musculares por canciones(con musicote, por cierto) con lo que se fortalece y tonifica todo el cuerpo y te vas a casa andando como un pato ‘mareao’ pero con ese dolor gustoso que tanto engancha del deporte y que pone tan contento a nuestro cerebro.

Me encanta porque además de definir musculatura sin ganar volumen (nada de cruasán, ¿eh?), aumenta la densidad ósea y la resistencia, ya que también tiene bastante de cardio. Más de 500 calorías por sesión, que suelen ser de unos 50 minutos. Yo lo practico 2 ó 3 veces a la semana. Para mí es tan vital en mi rutina de entrenamientos semanales que sería incapaz de apuntarme a un gimnasio sin este programa.

Total look: Reebok

Fotos: José Osuna

Además es un trabajo que aunque se realice de forma individual nos ayuda a socializar, ya que se trata de una clase colectiva que suele tener bastantes fans y al final pues se acaba haciendo equipo. Además de estar guapos es importante tener amigos

¿Os animáis a probarlo? A las ya experimentadas, ¿algún consejo que podáis darme para mejorar en mis sesiones?

Ah, y prepararos para el mundo agujetas, esa sensación tan incordiosa como gratificante a la vez. Recordad: Agujetas es igual a trabajo bien hecho y a culetes bien altos. ¡¡A tope!!

Hoy habrías nacido, mi pequeño amor

Según la cuenta del médico hoy habría sido nuestro gran día. El tuyo por tu debut en el mundo, el mío por poder besarte, mirarte y acurrucarte por primera vez. Te habría bañado y vestido con tu primera muda. Te estaría mirando las manos y los pies durante horas. Seguro que estaría sacándote parecidos, comparándote con tu hermano y con miedo, ese miedo tan bonito de cuando sostienes por primera vez a tu bebé en brazos. Seguro que estaría dolorida y cansada. Pero todo contigo. No ha podido ser para ninguno de los dos. Pero al mismo tiempo sé que será para siempre. Porque tú formaste parte de este mundo, de mi mundo, y yo siempre te tendré en cuenta, siempre formarás parte de mí y de mi corazón.

Hoy habrías nacido, hijo mío. Caminamos juntos poco tiempo, algo más de tres meses, pero ya te quería con locura. Y eso que me diste la lata, ¿eh? Náuseas, vomitos, sueño, visitas al baño cada cinco minutos… Cuánto me arrepiento de cada vez que me agobié por encontrarme ‘enferma’ cuando en realidad estaba embarazada, embarazada de ti, de mi niño o de mi niña. No sé si es que no supe cuidarte, o simplemente que el destino no quería que nos llegáramos a poner cara. Lo que sí sé es que te quiero, que te empecé a querer desde que supe que estabas ahí aunque apenas midieras unos milímetros y que te querré siempre. Para el resto del mundo serías un embrión pero para mí eras mi bebé, mi locura y mi ilusión.

Muchos fueron los que, con ganas de animarme, me dijeron los típicos “mejor ahora”, “la naturaleza es sabia” o el famoso “si no estaba de Dios…”. Hoy todas esas personas, la que hubieran sido tu familia y tus amigos, estarían celebrando tu nacimiento. Pero el tiempo pasa. Todos siguen con su rutina, y lógicamente nadie se acordará de que hoy hubiera sido ese día. Pero yo sí, a mí no se me olvida. Tu mamá nunca se olvidará de ti.

Y no, no es cuestión de convertirme en mi propio enemigo ni de hacer leña del árbol caído ni de hurgar en mis heridas, es cuestión de un amor tan grande, de una pena tan profunda, que no se puede explicar, aunque esté intentando hacerlo. Y sólo quien ha pasado por esto, lo sabe. Por eso, ante una pérdida así, ante cualquier mujer que tiene que vivir con ese hijo que no llegó a nacer, cualquier palabra está vacía y carece de sentido. Esto es algo con lo que se aprende a vivir pero que nunca se supera.

Que me llamen loca pero sigues siendo protagonista de mis pensamientos. A veces me conformo, otras me enfado, pero siempre estás ahí. Sólo quería cuidarte pero no pude. ¿Qué persona hubieras sido? ¿Cuál sería tu nombre? Hoy sólo sé que han pasado cinco meses desde que sé que ya no estabas, pero sí que estabas. Y estás, claro que estás.

No pretenden estas palabras ser motivo de nada, ni siquiera pretenden animar a otras mujeres en una situación similar. Sólo quiero abrirme, sacar fuera mis demonios. “No hay latido”, “embarazo molar”, aborto, beta, legrado… Joder, qué miedo pasé. Sin embargo hoy, con todo eso atrás, muy lejano para todos pero muy presente para mí, solo queda ese pellizco en el alma de ese abrazo que nunca podré darte. Obviamente, jamás podrás leer esto pero quiero que el mundo sepa que sigues siendo y serás siempre mi amor, mi pequeño amor.

¿Qué tipo de madre sería si no te siguiera queriendo? ¡Con la ilusión que pusimos para que vinieras a completarnos! Claro está, ahí quién iba a imaginar que sería todo lo contrario; que, sin quererlo, me dejarías incompleta para siempre.

Para ti,

Gema.

((Este post no tiene ninguna foto, quizás no sea el más bonito pero sí el más necesario)).

Mi pequeño gran universo

“No quiero que pienses como yo, sólo que pienses”

Eso decía la gran Frida, y yo lo rescato para vosotras. Aquí y ahora, en este pequeño gran universo, comienza una nueva etapa. Sin más, siento la necesidad de cumplir un sueño, que no es otro que ser dueña de mi propio medio de comunicación. Un medio que nace sin pretensiones, sin la necesidad de nada, solo de compartir, de comunicar y de compartir esas cosas que son mi vida, sin disfraces. Mis entrenamientos, mi rutina, mi hijo, lo que me pongo, las cosas que me gustan… Sólo quiero enseñaros lo que soy y, sobre todo, que me enseñéis. Entre todas podremos ser un poco mejor.

¿Cuánto os ha cambiado la vida desde que sois mamás? A mí mucho, ¡en todo! Tres años y medio con Yoel en el mundo me han enseñado cosas que no se estudian en ninguna universidad, y lo que me queda… Mi necesidad, hoy y ahora, es poder contaros cada paso y cada duda resuelta. Porque la maternidad no tiene que ser el final de tu feminidad ni de tu libertad, sino todo lo contrario.

El lema siempre será Wabisaby, es decir sumergirnos juntas en una continua búsqueda de la belleza en lo imperfecto, en lo real. Yo me siento una #mumpower, con mis defectos y mis virtudes, pero #mumpower al fin y al cabo.

Así que, ¿y si formamos un club? Yo ya le he bautizado como el Club de las locas del moño, porque sí igual no tenemos todo el tiempo del mundo para ‘alicatarnos’ lo que nos gustaría pero somos las más bonitas, al menos para nuestros pequeños!!!! xD

Fotos: bretodó

Espacio Harley (Madrid)

Señoras, después de la maternidad empieza lo bueno!!!!!

Outfit: Camiseta: Showroom privé; Pantalón: Zara; Chaqueta: Primark y Botas: Steve Madden

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